La Bandera Nacional y el Día del Padre

Hoy son dos festividades, 20 de junio, Día de la Bandera y paralelamente se celebra el Día del Padre.

Por supuesto, es imposible quedar fuera de estas dos festividades, ya que son muy profundas. Una, LA BANDERA, significa la argentinidad, nuestro símbolo patrio, y el otro, la figura del PADRE, donde la familia es el eje o centro del mismo.

Ahora, ambas son tomadas por el sistema capitalista, no para resignificar nuestra Patria, ni tampoco para valorizar la figura paterna como tal, sino más bien con un sentido que a mi criterio es más bien todo lo contrario ¿ porque? a los hechos me remito.

Últimamente hemos visto cómo, en nombre de nuestra bandera nacional, y ella puesta en los hombros, han salido a las calles lo peor de nuestra Patria, oligarcas si los hay, que hablan en nombre de los argentinos y destratan a miles con sus consignas, en especial a los pobres, ya que los pobres para aquellos que enarbolan las banderas argentina y salen a las calles (a ellos no les dicen piqueteros), son considerados poco menos que un ciudadano.

Asimismo, en nombre de nuestra bandera se deja afuera a toda Latinoamérica, bolivianos, cubanos, peruanos, venezolanos, con un marcado racismo, que nos recuerda a un hitlerismo, ya que cualquier despliegue de otra bandera de Latinoamérica es considerado una acción de ‘antipatria’.

Dentro de ese mismo marco, la lealtad que debería ser una acto de patriotas de Latinoamérica es considerado malo por la presencia de diversas banderas, pero es bueno (para los gorilas de siempre) un acto de jura de lealtad a la bandera donde solo esté una bandera, la argentina, con marcado simbolismo hitleriano, desde lo gestual, a lo simbólico.

Si bien es un tema para discutir y plantar diversas posiciones, lo jodido es que nadie cuestiona lo que el sistema capitalista impone, y se acepta como borregos todo lo impuesto desde arriba o lo establecido como si fuese un ritual vacío de contenido tal cual plantean los capitalistas.

En el mismo orden, en el Día del Padre, dejando un día como símbolo, muchos no tienen a sus padres, algunos ni siquiera lo conocieron, y otros se han criado con madres que han cumplido esa doble función, no porque lo eligieron, sino porque el destino así lo quiso.

Nuevamente el capitalismo con lo individual. Vuelve en un festejo cotidiano a dejar afuera a miles de madres solteras que han sido los pilares de sus familias y de las cuales no hay un día, sino siglos de destierro y discriminación.

No estoy en contra de festejos y rituales ya que vivimos inmersos en un mundo desigual donde cada vez se notan más las miserias humanas con o sin días, con o sin bandera. Los que más hablan de Patria son los que más mienten al pueblo, lo que sí creo que hay que llamar a las cosas por su nombre y debemos empezar a pensar diferente si queremos una sociedad diferente, que sea más equitativa, pero sobre todo más humana, donde el amar y ser amado no sea un delito, donde el pobre sea considerado patriota, donde la bandera sea símbolo de todos los que habitamos esta tierra bendita, desde las comunidades aborígenes, a los campesinos, donde la salud y la educación sea un derecho, donde los asesinos del pueblo vayan presos y no se escuden en las fuerzas policiales para matar hermanos aborígenes que son más argentinos que ellos, pero sobre todo donde el pensar diferente a los capitalistas no sea considerado un delito.

De seguro, allí, nuestra bandera nacional junto a las demás flameará gloriosa  en nuestra querida Patria.

Marce Acuña
Mujeres al frente del M.S.Emerenciano

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